Todos hemos oido, cada vez más, el adjetivo "moderno/a", aplicado a un bar, unas zapatillas, una tia, una película, etc. haciendo alusión a una determinada estetica de moda en muchas grandes ciudades... Pues bien, esa palabra supone en su utilización una mentira, una máscara, una etiqueta completamente vacía de contenido. La modernidad no es más que la apropiación por parte de un colectivo de cosas que tienen su propia naturaleza agena al "moderneo". ¿Qué es ser moderno?.
Nadie lo sabe y nadie te dará jamás una respuesta coherente porque no significa nada.
La modernidad y el tiempo.La modernidad estética de la que hablamos, el aspecto de los modernetes de las grandes ciudades, no es sino un batiburrillo de elementos del pasado. Los cincuenta, los sesenta, los setenta y los ochenta se aunan en la estetica de una chica que pide una copa en un bar de malasaña: de las zapatillas a la diadema podemos pasar por todas estas décadas. La modernidad no tiene una estética propia: es una viaje al baul de los recuerdos y al fondo del armario propio, de los hermanos mayores y de los padres. Asi pués el elemento innovador que es característico de todo lo que se considera moderno en otros ámbitos no existe en el ámbito de los "modernetes".
Lugares modernos.La modernidad, esos a los que llamamos modernetes, no crean lugares con unos rasgos propios, se los apropian. En Madrid los modernos van a bares de malasaña en los que yo me alcoholizaba a los dieciseis años con una camiseta de Reincidentes (que es de lo menos moderno, de momento que nunca se sabe...), a bares de "ambiente" que existían hace años y donde solo acudían gays, a bares "manolo" que existian antes que usted y yo donde iban sus abuelos y a karaokes donde antes solo iban los horteras borrachos... por citar solo algunos lugares de los que se ensalzan como LO MAS en las revistas de modernetes: esas gratuitas que se reparten en tiendas y bares. Eso sí, los lugares modernos deben ser ensalzados en medios de comunicación de mayor o menor trascendencia: revistas de papel o digitales, fanzines, blogs, fotologs etc. Todo vale: el bocata de calamares, el reaggeton,la poesía, la performance, el himno nacional (si, una vez lo escuche en un bar moderno) la electrónica o los ramones si se utiliza con gracia y con un cierto espiritu distanciador de su propia esencia. La modernidad transforma esos lugares, no dándoles una identidad nueva, sino robándoles su identidad cerrada, convirténdolos en lugares "modernos" abiertos.
La cultura modernaLa cultura moderna es un compendio de elementos variados y contradictorios: un moderno puede pichar a
Camela y leer a
Chuck Palaniuk, puede ser mod y rocker (que se zurraban de lo lindo no hace tanto), le gusta
Michel Gondry y
Lindsay Lohan; aborrece el museo del Prado pero le encanta el Reina Sofia... Puede amar la cultura POP de masas a la vez que ensalzar el desarrollo de la actividades culturales uderground.
Sofía Coppola es una moderna: ¿por que? porque como hemos dicho la modernidad es una mezcla de elementos contradictorios: como
New Order y el XVII francés. No existe un patrón cultural en este grupo sino una mezcla más o menos acertada de piezas culturales robadas, como un bootleg en una sesión de los 2manyDJs...
Si no somos capaces de encontrar ningún tipo de elemento unificador ni característico de la modernidad, más allá de la mezcla de otros existentes, debemos entender que esa es su bandera: el ECLECTICISMO (Ecléctico.- Toma de cualquier cosa lo que mejor le parece)
Una mentira honestaLa modernidad no tiene identidad tal vez porque es una respuesta a las tribus urbanas identitarias: los modernetes vienen de todos los ámbitos de fuera y dentro de la ciudad: chicos de pueblos que vienen a estudiar, frikis de tienda de comics, pijos de discoteca, heavis de parque y litrona, bacalas de ruta, antiglobis de manifa, travestis de chueca, empollones de bilioteca... o tan solo gente cansada de un entorno monotono. Todos, puede que aburridos de entornos cerrados, son etiquetados con una etiqueta que no significa nada y que probablemente por eso aceptan. La modernidad es una mentira, pero una mentira blanda. Las gordas son las que vienen de las corrientes que tienen un libro de ideología, un mapa de bares y un comité de admisión.
Así que no permita que nadie le diga a usted qué es y qué no es moderno. La mentira de la modernidad es, cuando menos, libre: TODO VALE.